Mostrando entradas con la etiqueta Patrimonio Industrial. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Patrimonio Industrial. Mostrar todas las entradas

domingo, 14 de febrero de 2010

El pasado industrial de Málaga puede terminar en la basura


Alertan de que cientos de reliquias de la Málaga fabril pueden acabar en manos de chatarreros y en la basura si las instituciones no habilitan un local para su almacenamiento.


Desde el siglo XIX y hasta la segunda mitad del XX, Málaga vivió su máximo esplendor industrial, especialmente en la zona de la playa del barrio de Huelin. Fábricas químicas, metalúrgicas, harineras, aceiteras, harineras, textiles, azucareras, altos hornos jugaron un importante papel para la economía española. La Asociación en Defensa de las Chimeneas y del Patrimonio Industrial y Tecnológico de Málaga lleva doce años de lucha para lograr un espacio en que exponer estos aparatos de la Málaga industrial.


El pasado verano, este colectivo recibió una buena noticia: el apoyo de todos los grupos municipales a la moción presentada por Izquierda Unida-Los Verdes, que propuso la creación de un Museo del Patrimonio Industrial.


Pero este sueño se vuelve con el paso del tiempo más y más inalcanzable, cuando todas estas reliquias del pasado obrero de la ciudad corren un serio peligro de desaparición si no se les habilita un local apropiado donde se puedan almacenar estos vestigios de "forma digna".


Con el desmantelamiento de todas estas empresas, que fueron abandonadas o demolidas, la maquinaria estuvo a punto de caer manos de los chatarreros. Pero los miembros de esta asociación, en su mayoría antiguos trabajadores de estas fábricas, han luchado con mucho esfuerzo y tiempo por recuperar cientos de "piezas únicas" de la Málaga obrera, que fueron donadas por su propietarios a esta asociación.


Actualmente están almacenadas en el antiguo lavadero del Hospital Civil, en un almacén en el Pabellón de la Ciencia del Parque Tecnológico de Andalucía, donde se instaló también un pequeño museo con algunas de estas reliquias, y en los sótanos y garajes de sus casas.


"Durante varios años Intelhorce se convirtió en nuestro almacén, hasta que definitivamente fue vendida. Después, hemos ido trasladando todos estos aparatos de un sitio a otro, pero no paran de decirnos que pronto saquemos las cosas del local del Hospital Civil, porque ese espacio se lo tienen que ceder al SAS.


Lo del PTA tampoco va a durar mucho", relata con inquietud el presidente de la asociación, José Antonio Ruiz, que se muestra decepcionado por la falta de apoyo institucional: "Hemos hecho gestiones con todas las instituciones para solicitar un local de unos 200 metros cuadrados, para que todos estos aparatos, herramientas y documentos estén guardados de forma adecuada, y así también nosotros podamos trabajar allí en su catalogación, mantenimiento y conservación, para ponerlo a disposición de la ciudad en un futuro museo. Nadie nos da una solución y estamos muy desilusionados porque es la historia de nuestros padres y abuelos", explicó Ruiz.


Si esta situación no se remedia pronto, según comentan, la maltrecha herencia industrial "acabará en la basura". Hablamos de piezas de gran valor histórico, como unos telares granadinos de finales del siglo XIX, idénticos a los que se usaban en Industria Malagueña; un torno mecánico de 1890 de Talleres Olletas, para el torneado de piezas de hierro y acero; columnas de hierro de la firma Quitapenas, una maqueta de Intelhorce, una imprenta Minerva del XX, modelos de fundición, documentos y planos de la historia fabril de Málaga.


La Opinión de Málaga, 22/10/2009.


miércoles, 12 de agosto de 2009

Compañeros de la Vers


En 1975 cerraron los talleres metalúrgicos de la Vers, situados en Huelin, cerca de la playa. Ayer, 35 años después, antiguos trabajadores de aquella fábrica se reencontraron.


Las canas en el menguante pelo y las arrugas en la cara evidencian el paso del tiempo. No en vano han transcurrido 35 años desde que cerró la fábrica en la que trabajaron y compartieron esfuerzos, desvelos, alegrías y penalidades. Ayer antiguos empleados de la empresa S.A. Vers se reencontraron y recordaron cuando pertenecían a la metalúrgica situada en Huelin, que fue santo y seña de la industria malagueña desde su apertura en 1923 hasta que echó el cierre en marzo de 1975. Entre una fecha y otra quedan en los papeles no escritos de la vida infinidad de historias de personas anónimas que dejaron lo mejor de su existencia en esa empresa metalúrgica, que reparaba material de Renfe, así como de la Azucarera y Financiera y Minera, fundamentalmente.


De los 1.500 obreros que llegó a tener la acerería, sólo quedaban 106 cuando se produjo el cese de la actividad. Quince de ellos, con edades comprendidas entre los 66 y los 84 años, compartieron ayer mesa, mantel y recuerdos en la peña Abadía, cerca de donde estuvieron los talleres a los que ofrecieron su juventud. «Lo que más me impactó cuando llegué a la empresa siendo casi un niño es que me encontré con gente que había sufrido la guerra civil. La Vers fue mi verdadera escuela», afirma José Antonio Ruiz, impulsor y coordinador de esta cita entre antiguos compañeros. A su lado está Francisco Gallego, que a sus 84 años es el decano de la reunión. «Desde el 28 de junio de 1939 trabajé de tornero en la empresa. La Vers fue mi vida. Echaba doce horas diarias. Era duro, pero tenía muy buenos amigos», dice Gallego.


El cierre de los talleres supuso un mazazo para los empleados, que se quedaron en la calle. El único lado bueno es que les pagaron de indemnización dos meses por año trabajado, más de lo que hoy es habitual. José Antonio Ruiz, que era de los más modernos, recibió 227.000 pesetas. Con ese dinero se fue con su mujer a Roma cuatro días. «Fue un viaje de bodas varios años después de casarnos», relata.


Francisco Pineda, al igual que Ruiz, cursó los estudios de graduado social a la vez que trabajaba. «La Vers, en ese aspecto, nos daba muchas facilidades y nos costeaba la matrícula y los libros», comenta Pineda.


Una gran familia


Para José Bueno Yébenes, lo mejor de aquellos años era que se estaba muy a gusto. «Éramos una gran familia con unas relaciones humanas estupendas». En términos parecidos se expresa Antonio Prieto, que nunca olvidará los más de veinte años que trabajó como modelista de fundición. Su compañero Antonio García Santos entró en la Vers con 13 años, de botones, y llegó a oficial administrativo de primera. «¡Qué tiempos aquellos! Por mi primer sueldo cobré 117 pesetas».


Durante los años que Pablo Hurtado estuvo en los talleres no pudo ver a su padre. Perseguido tras la guerra civil, era conocido como 'el topo de Genalguacil'. No salió a la luz hasta que acabó la dictadura. La fábrica cerró meses antes.


Diario Sur, 15/05/2009


jueves, 25 de junio de 2009

San Eugenio, la colonia de Guerrero Strachan

En la Trinidad todavía se encuentran restos de la preciosa Colonia de San Eugenio, un proyecto de 1918 firmado por Guerrero Strachan que fue impulsado por el promotor Eugenio García Serrano.

Una de las colonias obreras menos conocidas de Málaga, salvo por los vecinos de la Trinidad, es la Colonia de San Eugenio, impulsada desde 1889 hasta 1930 por Eugenio García Serrano, propietario de los terrenos, que ofrecía el solar y los materiales para que los vecinos levantaran sus casas, pagando un alquiler mensual, según explican María Inmaculada Hurtado y Antonio Jesús Santana, en un trabajo publicado en la revista ´Isla de Arriarán´.


La colonia, habitada en los orígenes por jornaleros y trabajadores de la fábrica Salyt y los tejares de Monte Pavero, era un verdadero barrio ´autosuficiente´, con panadería, barbería, taberna, colegio guardería y carbonería que también funcionaba como tienda de comestibles. Los diseños de las viviendas son obra del famoso arquitecto Fernando Guerrero Strachan, de 1918, según consta en la escritura de propiedad de las viviendas, de 1929.


El carácter de núcleo cerrado se reforzaba con una serie de arcos que delimitaba la colonia, dos de ellos con puertas. En la actualidad sólo permanece uno de ellos, con restos de madera en lo alto, en la calle principal.


Esta calle principal, en la actualidad Pacheco Maldonado, llevaba el nombre del dueño, Eugenio García Serrano, que puso el nombre de familiares a todas las calles de esta colonia, en forma de cruz. Él mismo vivía en la actual calle Pajaritos, en una enorme casa llamada la ´casa grande´ por los vecinos. "Tenía árboles frutales", recuerda Francisco Jiménez ´Paky´, cuyo abuelo llevaba la panadería de la colonia, un negocio que todavía continúa aunque desplazado a otra calle próxima.


Juana González, que lleva viviendo 46 años en San Eugenio, recuerda el empedrado que tenían las calles y las cruces de mayo que se celebraban junto al arco de su calle, Pacheco Maldonado. "Una vez ganamos un concurso de cruces de mayo y el alcalde fue a darnos un premio, pero los vecinos le pidieron que asfaltara la calle", recuerda.


Uno de los detalles más curiosos de la Colonia de San Eugenio son los paneles de cerámica con las normas vecinales. El más grande de ellos iba a desaparecer por las obras en un edificio, pero al final pudo ser salvado. Los vecinos están a la espera de que se reponga cuanto antes en la colonia. En ese gran panel podía leerse, entre otras cosas, que los habitantes de San Eugenio podrán criar "gallinas, conejos y cabras, siempre que estos animales tengan sus respectivas viviendas, nunca en la vía pública, quedando prohibido tener cerdos".


Otra disposición destacaba que "la mejor prueba de cultura que pueda darse en la Colonia es la buena armonía entre los vecinos, quedando prohibido promover escándalos".


Todavía quedan dos mosaicos ´normativos´ escoltando al arco superviviente. Uno de ellos establece multas de una a cinco pesetas por arrojar basura a la calle, precisando que la sanción se aplicará "a fines benéficos".


A la muerte de Eugenio García Serrano, la Colonia pasa a ser propiedad de las Hermanitas de los Pobres, que venden la casa a Trinidad Lara y en 1950 esta propietaria vende las casas a los inquilinos.


A pesar de que las viviendas fueron diseñadas por Guerrero Strachan, no cuentan con ningún tipo de protección arquitectónica y Urbanismo continúa autorizando la demolición de las casas en las que se emplearon, entre otros materiales, tejas de la Colonia de Santa Inés. Un pedazo muy poco conocido de la historia del Urbanismo y del pasado obrero de nuestra ciudad.

Alfonso Vázquez, La Opinión de Málaga, 28/12/2008


domingo, 26 de abril de 2009

Cuando la pasa se hizo arte



En los tiempos en que el concepto de publicidad no se entendía como ahora, los bodegueros y exportadores de Málaga empezaron a vender el producto 'ataviado' con litografías. Auténticos cuadros que han alegrado muchos hogares.


Los primeros que usaron la litografía para vender sus productos fueron los franceses, que las incluían en las cajas de bombones de chocolate. Esta costumbre, que seguramente podría situarse en los albores de la publicidad actual, se exportó a Alemania y también llegó a Málaga.


Los principales bodegueros y exportadores, todos hijos de la burguesía malagueña de la época con apellidos extranjeros como Gross, Thornton o Elster, entre otros, empezaron a usar el arte litográfico con los tipismos propios de mediados del siglo XIX, aunque también hacían curiosos guiños al art noveau, pero siempre con un motivo malagueño.


Abrir una caja de pasas de Málaga en esta época era algo así como abrir un regalo sorpresa antes de llegar al suculento manjar, un fruto reconocido por todo el mundo cuando en septiembre apenas quedaban frutas de la estación. Ahora, para rememorar esta época ilustre en la que Málaga contó con una veintena de empresas litográficas para dar servicio a la floreciente industria vinatera malagueña, el Consejo Regulador de Origen del Vino 'Málaga', 'Sierras de Málaga' y 'Pasas de Málaga' inauguró ayer una exposición en el Museo del Vino con mucha intrahistoria, la que ha llevado aparejada la búsqueda de todos estos pequeños tesoros, de casa en casa, de la mano del asesor cultural de esta entidad, Manuel Martínez Molina.


'Estampas malagueñas de vino y pasas' muestra cómo la uva moscatel 'asoleada' era uno de los productos de la famosa vendeja malagueña (época de comercialización) que estaba formada también por almendras, higos secos, limones, naranjas y el vino que Málaga, que ilustres empresarios, entre ellos el logroñés Manuel Agustín Heredia exportaban a todo el mundo a través de vapores que salían del puerto de Málaga.


El estuchado de las pasas era casi una obra de arte con lechos de papel confitero que se litografiaba y se llenaba de filigranas. Escenas de tabernas, románticas con el puerto de Málaga al fondo, de playa con ropa incluida (recuérdese que ir a la playa a bañarse es casi un 'invento' del siglo XX), cortejos a damas, la celestina o el baile del candil muestran la forma de vivir de una época en la que el romanticismo marca buena parte del costumbrismo de las litografías.


El presidente del Consejo Regulador, Cayetano Garijo, su secretario, José Manuel Moreno Ferreira, y el artífice de esta colección, Manuel Martínez Molina, pusieron ayer estos retazos de la historia de Málaga a disposición de todos los interesados. Originales de litógrafos muy conocidos en su época como José Palomo o Leoncio Talavera y de otros grandes pintores, -que no firmaban estas pequeñas obras menores-, han decorado hasta hace poco tiempo las paredes de algunas casas, de donde Martínez Molina las ha ido recuperando con cariño y mucha paciencia.


Diario Sur, 28/03/2009


viernes, 13 de marzo de 2009

La Concepción, último testigo de la siderurgia malagueña


El último PGOU de Marbella ha incluido a la primera y única ferrería que se conserva en la provincia para ser reconocida como Patrimonio Industrial.


En el siglo XIX Málaga se constituyó como la segunda ciudad industrial de España, por detrás de Barcelona. Este hecho, con los años, propició la existencia de un formidable patrimonio arqueológico industrial. Pero a lo largo de estos dos siglos, la demolición de muchas de estas fábricas y el permanente abandono que han sufrido han provocado que sólo se conserven 14 chimeneas industriales y apenas unos pocos restos de edificios.


Dentro del desarrollo industrial malagueño del siglo XIX, destaca la construcción de los Altos Hornos de Marbella (La Concepción y El Ángel), que fueron los primeros establecimientos siderúrgicos de España. Tras más de cien años castigados por el paso del tiempo, sólo se conserva una mínima parte de la ferrería La Concepción, que aún no ha sido declarada Patrimonio Industrial. "La Concepción de Marbella, hasta el momento, no ha tenido ningún tipo de protección, pero en el nuevo PGOU que acaba de hacer Marbella ya si la va a tener", afirmó el profesor de Historia del Arte de la Universidad de Málaga, Francisco José Rodríguez Marín.

"Paralelamente, la Junta de Andalucía también ha iniciado un proceso de cara a la protección. Tiene en marcha dos procesos: Uno para darle protección con arreglo a la ley del Patrimonio y, un segundo, de difusión y puesta en valor del mismo", destacó el profesor de la UMA.


De las tres siderurgias más importantes de Málaga -La Concepción y El Ángel, en Marbella, y la Constancia en Málaga-, sólo se conservan restos de uno de los edificios (La Constancia) y pequeños objetos elaborados en el mismo, como verjas y rejas.

Actualmente, los restos de la ferrería La Concepción se encuentra en una finca privada, denominada con dicho nombre. "Los restos de la Concepción tienen una imagen muy bucólica, muy romántica. Solo quedan restos del edificio y de los hornos con bastante deterioro. Como están integrados en una zona ajardinada de una finca particular tienen incluso hiedras y plantas trepadoras que la hacen bonita, pero desde el punto de vista de conservación es deficiente. Los restos necesitan una limpieza y un tratamiento de conservación. Las raíces de las plantas y su acidez están perjudicando a los restos del edificio desde el punto de vista patrimonial", destacó Rodríguez Marín.

Según el profesor, Málaga debería crear un Museo de la Industria. "Lo que queda de nuestro patrimonio industrial hay que ponerlo en valor. Tenemos las chimeneas industriales, que ya han sido protegidas, hay una reivindicación histórica que es que Málaga tenga un Museo de la Industria, algo que se proyecta a largo plazo de forma que toda esta maquinaria y objetos que quedan puedan ser unidos en un discurso coherente".

"El patrimonio industrial no es suficiente conservarlo de por sí. Tiene que cumplir una misión, una función de carácter didáctico. El valor que tienen los restos de La Concepción es parecido a todos los edificios que han sido hitos dentro de su parcela. En el caso de la ferrería marbellí, es un hito porque fue el primer Alto Horno de España, propiedad de Manuel Agustín Heredia", aclaró Rodríguez Marín.

Una de las soluciones que propone Francisco José Rodríguez Marín es la creación de un Museo de Transportes e Industria. "En el siglo XIX el desarrollo de la industria y los transportes estaban muy relacionados. Ambas evoluciones estaban unidas. Lo más factible es la creación de un museo común en el que se recogiesen todos los restos del patrimonio industrial que están repartidos por rotondas y otras zonas a lo largo de la ciudad, como el tren de vapor expuesto en la avenida de Andalucía.

Esta exposición por parte del Ayuntamiento es para el profesor "una manera de desperdiciar el patrimonio, un método equivocado que hace que no se reconozca la valía de las piezas". "Se debería unir todos los restos y exhibirlos en un edificio adecuado para valorar el patrimonio industrial del que goza la provincia", finalizó Rodríguez Marín.


Málaga Hoy, 18/02/2009


lunes, 26 de enero de 2009

La desidia arruina los edificios de la antigua estación de Renfe


Un contencioso sobre la propiedad de los inmuebles del siglo XIX entre el Ayuntamiento y Adif frenó su rehabilitación, prevista por la entidad ferroviaria.


Casi tres años después de que se derribara la marquesina de la estación de Renfe, sólo quedan dos edificios del siglo XIX como testigos del pasado. Aunque la verdad es que parece que nadie se acuerda de ellos, tapados como están por grandes lonas con su fachada dibujada en ellas. El olvido que sufren estos dos inmuebles es notable y su degradación, aunque no es apreciable a simple vista, comienza a notarse a poco que se mire por algún agujero en las lonas.


El problema es que estos dos pequeños bloques, construidos en 1863 por Antonio Arriate, llevan un año durmiendo en un limbo administrativo y la prevista rehabilitación, con proyecto y presupuesto a cargo del ente Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif), sin posibilidad de ejecutarse.


El origen de esta paralización está en una disputa sobre la propiedad entre el Ayuntamiento de Málaga y el Adif, ya que ambos reclamaban sus derechos sobre los dos inmuebles que formaban la fachada de la antigua estación. Estas diferencias terminaron en los tribunales, que determinaron una sentencia favorable a los intereses municipales. A partir de ahí, el proyecto del Adif se quedó en suspenso. Ha pasado más de un año desde la última vez que se trató el tema para intentar llegar a una solución y, desde entonces, los edificios han pasado a un segundo plano.


"No podemos invertir en un edificio que no es de nuestra propiedad", señala un portavoz de la entidad ferroviaria, quien explica que tienen el proyecto redactado y el dinero liberado para este fin "si el Ayuntamiento quiere llegar a un acuerdo sobre los edificios". Están dispuestos a llevarlo adelante, con idea de buscarle también un uso vinculado a la estación o como equipamiento, pero con un acuerdo previo sobre la propiedad.


El Ayuntamiento afirma que quiere que se rehabilite y están dispuestos a que el Adif lo ejecute, pero no se ha movido nada en meses y los edificios siguen degradándose.


El último problema detectado es que en uno de ellos han abierto un hueco en la lona los suficientemente grande para que entren vagabundos al edificio, lo que acelera la degradación del inmueble. Esta ´okupación´ se produce pese a que cuentan con una doble lona de protección, la segunda más pegada a la fachada. En el situado a la derecha, ésta se ha desprendido y deja suficiente hueco para que pasen personas al interior a dormir y dejar sus cosas. Además, permite comprobar de primera mano el estado de abandono que sufre el inmueble desde hace tres años. Un portavoz del Adif señaló que, aunque los edificios no son suyos, reparan la lona con cierta frecuencia "porque es la primera imagen que se llevan los viajeros que llegan a Málaga".


Los edificios son gemelos y tenían como función organizar la entrada y la salida a la estación en el diseño original del siglo XIX. Es el único vestigio que queda de la terminal antigua, salvo algunos restos de la marquesina en un almacén municipal.

La Opinión de Málaga, 15/11/2008

domingo, 28 de diciembre de 2008

El museo de la Industria de Málaga vela armas en el PTA


A la espera de conseguir un emplazamiento definitivo, la asociación en defensa del Patrimonio Industrial conserva mil piezas en el Centro de Ciencia y Tecnología.


La catarata de museos que acompañará la candidatura de Málaga como capital cultural de Europa no contempla un Museo del Patrimonio Industrial, a pesar de que constituyó una promesa electoral y que durante el primer tercio del XIX, Barcelona y Málaga fueron las dos grandes potencias industriales de España.


A la espera de tiempos mejores, la Asociación en Defensa de las Chimeneas y del Patrimonio Industrial y Tecnológico de Málaga ha logrado el apoyo del Parque Tecnológico de Málaga y su Centro de Ciencia y Tecnología para exponer, de forma digna, una pequeña parte de sus mil piezas.


Hace unos días, además, acaba de terminar la Semana de la Ciencia y Tecnología del PTA, con seis talleres formativos ofrecidos por la asociación, y además, ha permitido que 1.800 alumnos conozcan el pasado industrial de Málaga, expuesto en unas espectaculares vitrinas dentro del centro, que exhiben, acompañadas por piezas centenarias, reconstrucciones por ordenador de algunas industrias emblemáticas como la preciosa bodega de López Hermanos en El Molinillo o la fábrica de hojalatas Lapeira. Este trabajo ha sido realizado por la Escuela de Peritos.


"Es increíble que en Málaga no haya un local en condiciones", cuenta José Antonio Ruiz, responsable de la asociación. Hasta ahora, las gestiones con la Junta de Andalucía, el Ayuntamiento y la Diputación no han llegado a buen puerto. La asociación cuenta con un pequeño almacén, cedido por el PTA en el propio Centro de Ciencia y Tecnología. Allí conserva muchas de las piezas que no expone, algunas de ellas salvadas de Intelhorce o salidas del almacén que la Diputación tiene en el Hospital Civil.


José Antonio Ruiz muestra una imprenta de 1927 y a su lado descansa una prensa de aceite de la empresa Ballesteros. Épocas y artilugios se mezclan en este pequeño almacén, como una hermosa lata de aceite de los Gross o una máquina para analizar tierra de Financiera y Minera. Las dimensiones del local han impedido que la asociación se haga cargo de ofrecimientos de viejas industrias andaluzas. "La verdad es que me estoy aburriendo", confiesa el responsable de la asociación. José Antonio Ruiz recuerda que, hace dos legislaturas, el alcalde se comprometió a destinar 7.000 metros cuadrados de la antigua Fábrica de Tabacos a un Museo del Patrimonio Industrial.


"Por ahora, lo único que hay es que la delegada del Gobierno Andaluz, María Gámez, ha quedado en hablar con el concejal de Vivienda para ver qué posibilidades tendría un local en los bajos de la calle López Pinto".


La generosidad del responsable del PTA, Luis Felipe Romera, ha permitido que mientras dura este ´deambular´ en busca de un museo, la asociación pueda exhibir sus mejores piezas de una forma más que digna. En las vitrinas expuestas al público llama la atención una antigua ´bobinadora´ de Intelhorce. José Antonio Ruiz acciona un interruptor y se pone en marcha.


Cajas de la azucarera Larios, vinos históricos de Málaga, material ferroviario, piezas de la Fundición Trigueros con placas de los talleres británicos donde fueron construidas, una imprenta de finales del XVIII, paneles informativos sobre las chimeneas de Málaga... todo el potencial industrial del pasado convive, en buena sintonía, con la modernidad de un parque tecnológico. El museo, ¿llegará?


Alfonso Vázquez, La Opinión de Málaga, 24/11/2008



jueves, 23 de octubre de 2008

Solicitan a la Junta una intervención urgente en el acueducto de El Águila


Este monumento es de propiedad municipal desde febrero de 2005, cuando sus hasta entonces propietarios, la Sociedad Azucarera Larios S. A., se lo cedió al Ayuntamiento.

El pleno del Ayuntamiento de Nerja aprobó por unanimidad, en su última sesión extraordinaria, celebrada el pasado miércoles solicitar a la Junta de Andalucía que promueva la firma de un convenio para acometer la remodelación conjunta del Acueducto del Águila.

Tras más de tres años desde aquella firma, en la que se expresó la voluntad de acometer la restauración, no se han producido apenas avances en el proyecto, por lo que el Consistorio ha solicitado ahora a la Delegación de Cultura que sea la que promueva el acuerdo y ponga dinero para acometer la reforma del monumento, que está declarado Bien de Interés Cultural (BIC). El portavoz del equipo de gobierno del PP, José Miguel García, pidió al delegado de Cultura, Francisco López, que aclare si está dispuesto a apoyar el proyecto, «y que deje de mentir a los nerjeños, como hizo en la última campaña electoral, cuando aseguró que habían reservado dinero para la rehabilitación», dijo.

«Al ser un monumento protegido y catalogado por la Junta, a ellos les corresponde coordinar la firma del acuerdo. No pueden quitarse ahora el muerto de encima», declaró García, quien recordó que el Ayuntamiento tiene reservada en los Presupuestos de este año una partida de 100.000 euros para colaborar en la rehabilitación.

«No puede ser que ahora la Delegación de Cultura diga que no es urgente la restauración, porque no corre peligro de caerse, cuando es un monumento que estamos viendo como se deteriora día tras día», apuntó García, quien confió en que el proyecto pueda acometerse «cuanto antes».

Diario Sur, 07/10/2008

miércoles, 10 de septiembre de 2008

El Tarajal, camino de la piqueta


Aunque el nuevo PGOU califica de espacio protegido la antigua corchera de El Tarajal, su estado de total abandono obliga a una intervención urgente que evite su desaparición.


Que la vida da muchas vueltas no es nada nuevo y, si no, que se lo digan a la propia ciudad. La decadencia y la amenaza de desplome llevó esta semana a la demolición del caserón de la Virreina, construcción del siglo XIX propiedad del propio Ayuntamiento. Aunque a día de hoy nadie se atrevería a decir que Málaga es uno de los grandes focos industriales de España, es cierto que durante un cierto tiempo sí lo fue y durante años estuvo compitiendo con grandes focos industriales como Cataluña y el País Vasco.

Prueba de ello es 'La Corchera', una antigua factoría construida por los Larios en 1930, situada en la barriada El Tarajal. Aunque fue inagurada como azucarera bajo el nombre de 'Nuestra Señora de la Victoria', esta no sería su actividad definitiva y hacia el año 1946 pasó a utilizarse como fábrica de corcho, de ahí el nombre por el que es conocida por todos.

Atrás quedó ese tiempo de actividad y bonanza económica, y con el llamado boom turístico de la década de los sesenta muchas de la grandes factorías malagueñas colgaron el cartel de cerrado y guiaron sus inquietudes empresariales hacia otros sectores o bien se trasladaron a otras ciudades.

Agresión

El gran edificio que acogía a esta fábrica sigue en pie ochenta años después. A pesar de sus grandes dimensiones y su valor arquitectónico, el edificio está completamente abandonado y ya ha sufrido en varias ocasiones la agresión de gamberros.

Aunque desde el Ayuntamiento se ha mostrado la voluntad de recuperar este edificio, en manos privadas actualmente. A día de hoy se ha convertido en un corral improvisado. Sus terrenos están ocupados por una docena de caballos que a primera vista presentan un aspecto muy crítico de desnutrición e higiene, en incluso durante esta semana uno de ellos ha aparecido muerto y cuyo cadáver todavía no ha sido retirado.

Junto a estos caballos, hasta hace poco pastaban por sus terrenos un rebaño de ovejas. Prueba de ellos son los diversos cadáveres que pueden encontrarse tanto dentro como fuera del edificio.

Los vecinos de los barrios colindantes como El Tarajal e Intelhorce desconocen la identidad del propietario de estos animales, aunque aseguran que es fácil verlo frecuentamente por allí cuando va a dar de comer a sus animales.

En el interior del edificio, el vandalismo callejero ha dejado su huella. Apenas quedan restos de los azulejos de cerámica que revestían las paredes, los techos presentan numerosas roturas y los escombros cubren la mayor parte del suelo.

Carácter malagueño

Para Silvia Calleja, una vecina de la zona, es una pena que se pierda un edificio tan bello y con tanta historia como este por el carácter de «dejados que tenemos los malagueños». En su opinión esta es una zona como mucho potencial por lo que se podrían proyectar en estas instalaciones numerosos proyectos como podrían ser «un conservatorio, un museo o un centro comercial».

Diario Sur, 30/08/2008


lunes, 19 de mayo de 2008

Piden que se conserve la marquesina de la antigua estación

Izquierda Unida en el Ayuntamiento de Málaga presentará una moción en la Comisión de Cultura demañana para que el Consistorio inste a la Junta a que ordene las medidas concretas de conservación, restauración y rehabilitación de los edificios laterales de la antigua estación de ferrocarril y las piezas de la marquesina y frente metálico que los unía, que, actualmente, se encuentran desmontadas y depositadas en almacenes municipales. Todos estos elementos están inscritos en el Catálogo General de Patrimonio Histórico Andaluz.


El portavoz de IU, Pedro Moreno Brenes, recordó que, en su momento Renfe presentó recurso de alzada contra la resolución de incoación, que fue desestimado por orden de la Consejería de Cultura el 1 de septiembre de 2004.


Moreno Brenes señaló, asimismo, que el edificio de la antigua estación de ferrocarriles "es un claro exponente de la estética de mediados del siglo XIX", y añadió que, "flanqueada por dos pabellones de fábrica de estilo ecléctico, se dispuso una marquesina de hierro, que fue la primera obra levantada en esta ciudad (1863) empleando dicho material, símbolo entonces de modernidad, al igual que lo era el propio destino del inmueble".


Constituye, por tanto, resaltó, "un elemento singular y representativo de la imagen histórica de la ciudad, en un momento en que, tras años de un importante desarrollo industrial y comercial, se empezaban a sentir, por una sociedad con aspiraciones de progreso, los primeros síntomas de ralentización económica, y hoy, defendido ante su posible desaparición por buena parte de la ciudadanía, deviene en bien patrimonial".


La marquesina, constituida a base de cerchas triangulares equidistantes unidas por correas, configuraba un gran cuerpo longitudinal, de mayor altura que los pabellones, cubierto a dos aguas. La fundición se realizó en la localidad francesa de Fomberies de Givors, Rhone.


Los edificios laterales, con función original de organizar el movimiento de salida y llegada de viajeros, son dos pabellones de idéntico aspecto externo, de planta rectangular y dos alturas, concebidos en su fachada principal con cinco ejes de huecos, con arco de medio punto en la planta baja y rebajados en la superior, destacando el eje central con el encuadramiento de la portada, el balcón con balaustrada situada sobre ella y el remate del reloj, tal y como comentó el edil de la coalición de izquierdas.


Málaga Hoy, 19/05/2008


jueves, 8 de mayo de 2008

Vialia. Cuando la política juega al Monopoli

Por desgracia para quienes apostaron por ella, la operación urbanística y ferroviaria de Renfe no fue tan maravillosa como nos la vendieron.


En 2003, quienes defendíamos una estación de tren de marcado carácter ferroviario antes que comercial, con menos espacio para tiendas y bloques de pisos y una marquesina rehabilitada para dar cabida, por ejemplo, a jardines tropicales (véase la estación de Atocha) fuimos tachados de contrarios a la modernidad.


En Málaga triunfó el modelo del centro comercial con trenes, desaprovechando unos terrenos en el corazón de la ciudad a mayor gloria de nuestro sentido merdellón de la existencia. De paso, nuestras autoridades enviaron al quinto infierno (metafóricamente hablando porque está en los depósitos de El Duende) la estructura de hierro con restos originales de la primitiva estación. ¿Alguien respeta el pasado en una ciudad que sólo busca el rendimiento económico inmediato?


Renfe hizo el negocio del quinquenio, dejando a Málaga el regalito de una zona cargada en exceso de centros comerciales, mientras los gestores de este macrocentro de ocio y compras prometían el oro y el moro a quienes se entrampaban en la aventura empresarial.


Pero el futuro nunca es tan hermoso como lo pintan, sobre todo si en el cuadro imperan los amaneceres gloriosos. La Justicia ha dejado claro que las tiendas de Vialia no pueden abrir domingos y festivos y con ese panorama, las tiendas pierden dinero y algunas no tienen más remedio que cerrar. Ojalá que las lógicas reclamaciones de los comerciantes sean todas atendidas porque les han vendido la burra.


Pero de trasfondo queda una operación urbanística poco meditada, en la que las necesidades reales de esa zona de Málaga, la Carretera de Cádiz, nunca se tuvieron en cuenta.


En el solar de Repsol y en Martiricos caerán las mismas brevas. Con tantos millones de euros en juego, el interés general se convierte en un concepto nebuloso y amoldable.


¿No queríamos un centro comercial con trenes?, pues estas son las consecuencias de una cabezonería tan nuestra, que confunde la modernidad con las ganancias ´sobredimensionadas´ (y perdón por el ´palabro´).

Alfonso Vázquez, La Opinión de Málaga, 08/05/2008


domingo, 27 de abril de 2008

El acueducto de San Telmo se seca

A pesar de décadas de desidia y olvido, el canal de San Telmo aún se mantiene en pie en varios puntos de la capital. Su conservación exige una actuación urgente.


El puente de Quintana, el más característico de los que componían el acueducto de San Telmo, tiene, además del mencionado, otros tres nombres, según el punto de su historia en el que se sitúe el espectador. Es el de los once ojos, como lo conocen vulgarmente los vecinos de Ciudad Jardín y los alumnos del cercano instituto Martín de Aldehuela. También es el de los trece vanos, como tenía en 1.784, cuando se construyó. Pero si un profano se sitúa frente a sus viejas piedras, sujetas por un andamio casi tan antiguo como el propio canal, y los cuenta, verá que actualmente suman diez.


Por encima de la anécdota, el puente de Quintana simboliza la triste historia reciente de la que fue una de las obras hidráulicas más importantes de Málaga, y que permitió salvar de la sequía a la capital durante los siglos XVIII y XIX. Pese a estar declarado Bien de Interés Cultural por la Junta, sus once kilómetros, desde el curso alto del Guadalmedina (kilómetro 162,5 de la autovía de Las Pedrizas, debajo del cuarto viaducto) hasta el puerto de Málaga, han sido objeto de continuas agresiones, por parte de instituciones y promotores urbanísticos privados, que han reducido su capacidad de traer agua hasta menos de la mitad de su antiguo recorrido. De los 30 pasos elevados con que contaba, 20 aún persisten -al descubierto o enterrados- y otros diez han desaparecido. Con todo, aún hoy riega la finca de la Concepción y otras de su entorno, y se alza contra viento y marea en varios puntos de la ciudad.


Javier Aguilar ha heredado de su padre la difícil misión de vigilar que San Telmo continúe llevando agua, como guarda del canal. Se conforma con que siga existiendo. De su mano, SUR ha realizado un recorrido por los hitos principales de esta infraestructura en la capital, para comprobar su estado de conservación.


El itinerario comienza en la barriada de Parque del Sur, bajo el puente sobre el arroyo Camero, o Aceitero, bajo el acceso de la autovía de Monte Dorado. Los más osados todavía lo utilizan como atajo desde Mangas Verdes hasta la zona alta de Olletas, junto al supermercado Lidl. A la espera de que la Consejería de Obras Públicas acometa su rehabilitación, así como un parque y un mirador, el entorno aparece cubierto de escombros y basura. La traza del monumento no está mucho mejor, y parte de la base del arco se ha desprendido en una de sus caras. «La actuación se llama parque del Mirador y va en los presupuestos de la Junta», dice Aguilar, optimista. Pero lo cierto es que aún no ha comenzado. El Ayuntamiento planeó iluminarlo, pero lo descartó por miedo a que fuera motivo de distracción de los conductores. «Cuando se haga, esta será la única zona de esparcimiento de Parque del Sur», agrega.


Melero


El grupo se encamina luego a la cercana barriada de Mangas Verdes. En la parte alta, un cartel de la Junta recuerda que algún día concluirá el parque del Sendero del Caus (Cauce, en latín), otro de los recientes intentos por poner en valor el acueducto. El proyecto contempla un pequeño parque cuyo eje será un tramo soterrado del canal, por el que volverá a discurrir el agua, como símbolo de lo que fue.


El verdadero tesoro está escondido unos metros más adelante, entre calles todavía sin ensolar y bancales terrizos, a los que se accede, precisamente, pasando sobre otro de los puentes que aún se conservan, el del arroyo Melero. Al pie del arco, las hiedras sobre los ladrillos bicentenarios trasladan al espectador a otra época y a otra Málaga, tan cerca y tan lejos de la ciudad moderna que es hoy.


Quintana


A mediodía, la comitiva alcanza el hito principal del recorrido, el acueducto de Quintana, el más grande y mejor conocido, aunque también uno de los peor conservados. Se encuentra en Ciudad Jardín, muy cerca del instituto que lleva por nombre el de su creador, el arquitecto Martín de Aldehuela (autor también del puente sobre el Tajo de Ronda). De su estado dan buena cuenta los andamios que lo sostienen en pie desde el año 1992. Incluso fue necesario una segunda actuación de emergencia, que atravesó los pilares con barras de hierro para evitar que se desplazara. Los testigos situados sobre las grietas no ayudan a ser optimistas, y dibujan sobre el cemento el temido síntoma del derrumbe. De los trece ojos originales, tres están taponados.


El Ayuntamiento tiene prevista su rehabilitación y la adaptación de su entorno, de una gran riqueza natural, para convertirlo en un gran parque. Ha llegado incluso a adjudicar los trabajos a una constructora por más de 600.000 euros, pero, según recuerda el guarda del acueducto, el plazo para iniciarse las obras venció el pasado mes de febrero y aún no se ha movido ni un ladrillo.


El camino llega así hasta la calle Jerez Perchet, donde una vivienda particular ha engullido literalmente otro de los canales, hasta el punto de que medio arco queda dentro del sótano y el otro medio, fuera. Para Javier Aguilar, «un ejemplo más de la indefensión a la que ha estado sometido el monumento hasta fechas recientes».


Final del trayecto


La visita concluye junto a una promoción de VPO cercana. De los cinco ojos del puente del Nogal -llamado así por el gran árbol que preside el entorno- solo uno es todavía visible. Bajo el arco, el esqueleto de un ciclomotor espera su destino. La amplia zona verde que lo rodea está abandonada y es de difícil acceso. Sólo un vecino recoge hierba para sus caballos.


Aunque sea el final del camino, será precisamente en este punto donde los alumnos de una escuela taller empezarán en breve a dar los primeros pasos para que el acueducto de San Telmo recupere su lugar en la historia de Málaga.


Diario Sur, 27/04/2008


viernes, 22 de febrero de 2008

La máquina de vapor de la avenida de Andalucía



A pesar de su gran porte, el Ayuntamiento continúa sin colocarle una placa de identificación, convirtiéndola en un monumento ´de incógnito´.


La ignorancia y el ´choteo´ hacia la arqueología industrial de la mayoría de nuestros políticos sólo ha podido ser frenada, en los últimos años, por malagueños de a pie, que, con gran constancia, han reivindicado la importancia de preservar algo del pasado industrial de Málaga.


Si en su día la sensibilidad hubiera prevalecido sobre el merdelloneo autóctono, la ciudad podría seguir disfrutando de maravillas como la casa Bevan, en la explanada de la Estación, o la harinera San Simón, en Héroe de Sostoa, dos bellísimos edificios, reemplazados por arquitectura-basura.


Y aquí viene una paradoja: un trozo de la memoria industrial de Málaga, preservada en la avenida de Andalucía, lleva años siendo una muestra perfecta del ninguneo al que están sometidos los restos industriales en Málaga.
Muchos paseantes se habrán fijado en la enorme maquina de vapor que jalona la avenida, a la altura casi de los jardines de Picasso. El Ayuntamiento no ha tenido el detalle, en todos los años que lleva allí expuesta, de ponerle una mísera placa informativa, para que todos los que la contemplen sepan por lo menos algo de su historia.


Como esa placa no llega, ni ganas que hay de ponerla, aquí van unos datos: se trata de la máquina de vapor de la azucarera Hispania, que se encontraba en la zona de la Carretera de Cádiz, en la parte más próxima a la desembocadura del Guadalhorce. Propiedad de la Sociedad General Azucarera Hispania, la fábrica comenzó a funcionar en 1932 y cerró en 1994. Lo curioso es que la máquina de vapor, antes de ser utilizada en Málaga, fue empleada en un ingenio azucarero de Adra, en Almería.


La única placa que luce la máquina es la que lleva ´de serie´, informando que fue fabricada por la empresa francesa ´Five-Lille´, que en el XIX ya llenó de estos aparatos la costa de Málaga. Profesores de la Universidad de Málaga llevan varios años pidiendo la ´plaquita´ al Consistorio. De momento, claman en el desierto.

La Opinión de Málaga, 22/02/2008