viernes, 22 de febrero de 2008

La máquina de vapor de la avenida de Andalucía



A pesar de su gran porte, el Ayuntamiento continúa sin colocarle una placa de identificación, convirtiéndola en un monumento ´de incógnito´.


La ignorancia y el ´choteo´ hacia la arqueología industrial de la mayoría de nuestros políticos sólo ha podido ser frenada, en los últimos años, por malagueños de a pie, que, con gran constancia, han reivindicado la importancia de preservar algo del pasado industrial de Málaga.


Si en su día la sensibilidad hubiera prevalecido sobre el merdelloneo autóctono, la ciudad podría seguir disfrutando de maravillas como la casa Bevan, en la explanada de la Estación, o la harinera San Simón, en Héroe de Sostoa, dos bellísimos edificios, reemplazados por arquitectura-basura.


Y aquí viene una paradoja: un trozo de la memoria industrial de Málaga, preservada en la avenida de Andalucía, lleva años siendo una muestra perfecta del ninguneo al que están sometidos los restos industriales en Málaga.
Muchos paseantes se habrán fijado en la enorme maquina de vapor que jalona la avenida, a la altura casi de los jardines de Picasso. El Ayuntamiento no ha tenido el detalle, en todos los años que lleva allí expuesta, de ponerle una mísera placa informativa, para que todos los que la contemplen sepan por lo menos algo de su historia.


Como esa placa no llega, ni ganas que hay de ponerla, aquí van unos datos: se trata de la máquina de vapor de la azucarera Hispania, que se encontraba en la zona de la Carretera de Cádiz, en la parte más próxima a la desembocadura del Guadalhorce. Propiedad de la Sociedad General Azucarera Hispania, la fábrica comenzó a funcionar en 1932 y cerró en 1994. Lo curioso es que la máquina de vapor, antes de ser utilizada en Málaga, fue empleada en un ingenio azucarero de Adra, en Almería.


La única placa que luce la máquina es la que lleva ´de serie´, informando que fue fabricada por la empresa francesa ´Five-Lille´, que en el XIX ya llenó de estos aparatos la costa de Málaga. Profesores de la Universidad de Málaga llevan varios años pidiendo la ´plaquita´ al Consistorio. De momento, claman en el desierto.

La Opinión de Málaga, 22/02/2008

1 comentario:

  1. Por fin sé lo que es esta máquina de 1929. Muchas gracias por la completa información que habeis proporcionado.

    Saludos,
    Carlos Sieiro

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